El fútbol por lo general es injusto, y ni te cuento para ese pibe de 17 años, que seguía al club de sus amores, a
Eran tres generaciones juntas mirando el partido contra Belgrano, justo Belgrano… aquel que nos había amargado en las promociones, con los goles faltando cinco minutos. Ver el celeste traía a la mente los recuerdos mas dolorosos, el llanto venía a la mente, el ascenso con el que soñamos y a último momento nos robaron.
Era la última posibilidad de conseguir el segundo ascenso, Unión había perdido con Italiano, y Quilmes con un empate era de 1ra… el reloj marcó las 19, el Decano pisó el verde césped bonaerense del Centenario Quilmeño, las tribunas estallaron, la lluvia de papeles tiñó de blanco el ambiente, los fuegos artificiales convidaron ese aroma de fiesta… 90 minutos nos separaban de la gloria.
Pitó el juez, Lentini la amasó para Carrasco y el tiempo empezaba a correr, mas de uno pidió la hora, con ese resultado Quilmes era de primera, y así volvía al lugar que nunca debió dejar.
Los Indios Quilmes alentaban, al grito de “Lloran todas las putas de
Abuelo, padre e hijo se abrazaron, sintieron que el sueño se había concretado, el más pequeño esbozo un suspiro y largó un “Por fin, Quilmes de Primera”. Un viejo sabio diría que festejar antes de tiempo es yeta… y esto es Quilmes.
Terminó el primer tiempo, marcador favorable a nosotros, quedaban 45 minutos, no nos atacaron en todo el partido, era seguir de la misma forma, y liquidar buscando el segundo.
Como por arte de magia, Belgrano empezó el segundo tiempo de la mano del buen juego, ¡PERO SI PARECIAN EL HURACÁN DE CAPPA EN SU MEJOR MOMENTO! Tiki tiki, parecían una maquinita.
De tanto tiki tiki, el ir pa’ frenchi lo tenían incorporado, y en una de las tantas escapadas del lateral derecho al ataque, éste envió un centro venenoso, de esos que son difíciles para el arquero, apenas el envio sufrió un desvio mínimo, y Los Piratas empataron.
El conjunto albiazul no conseguía la pelota, y esto desesperaba a las 30.000 almas que se encontraban en el Centenario, y a los Rascontre que miraban el partido sin parpadear. Los cambios del DT cervecero no funcionaban y Belgrano se acentuaba cada vez mas en el campo de juego, los toques, las gambetas y los caños seguían presentes, ibamos
En uno de los tantos intentos Cordobeses, el 10 tomó un rebote en la media luna del área, y sacó un remate potente al primer palo, justito donde estaba ubicado el mejor arquero de la categoría… pero el fútbol tiene esas cosas raras, la pelota viboreó, le rebotó al portero, y el 9 ‘Celeste’ ajustició el rebote que daba vueltas por el área pequeña, mandándolo al fondo de la red, decretando un
En el mismo instante en que la pelota tocó la red, Fernando estalló en lágrimas, al igual que su padre y su abuelo. Quilmes otra vez fracasaba en el intento de volver a la máxima categoría del fútbol argento, faltaban 5 minutos, y la esperanza estaba acabada. Otra vez se vino a la mente el fracaso, malditos eran los recuerdos dolorosos, maldita la impotencia, el volver a casa cada uno por su lado, sin festejar. A Quilmes siempre le pasaba lo mismo, si no era por un palo, era por un off side, por la mala leche, porque el destino no quería… Belgrano, Los Andes, Chicago, ¡BANFIELD!, todos los recuerdos dolorosos se venían en ese momento, si hasta parecía ayer cuando el campeón de América temblaba en la misma cancha que en ese momento, en el que todos esperaban que enmudezca, estallaba de gritos, todos de impotencia, pero de aliento.
43 30 marcaba el reloj, el tiempo pasaba, y Quilmes moría en centros dubitativos, esos centros que causan menos dolor que estar con la mujer que amamos, mirando las estrellas de la mano.
El “Vamos vamos vamos Cervecé, y vamos Cervecé” estallaba en las cabeceras local y visitante, totalmente copadas por hinchas Quilmeños, que expresaban su bronca a través del cántico, alentando, como el verdadero Capo del Sur.
“Dos minutos le quedan a Quilmes a partir de ahora para empatar este encuentro y ser por fin de Primera… no entiendo todavía como un equipo varía tanto de un tiempo a otro, no me explicó como todo esto no es una fiesta todavía”, palabras mas, palabras menos, esas fueron las que utilizó el relator para comentar lo que sentía en ese momento. 120 segundos cambiaban el destino de miles de personas. El tiro libre a favor de Quilmes era desde
Malditos aquellos que lo habían lastimado, malditos aquellos que lo habían afanado, malditos aquellos que lo habían maltratado. Gracias a Díos, tantos recuerdos dolorosos quedaban simplemente en recuerdos, y dependía de nosotros, los nuevos, los que amamos al club y queremos verlo bien.
Quilmes era de Primera, a Quilmes había que cuidarlo, a Quilmes había que tratarlo, a Quilmes había que mimarlo... Hagamos caso y disfrutemos, ¡Esto hay que cuidarlo!
Entre todos lograremos lo que alguien alguna vez nos quitó, entre todos volveremos a ser los más grandes del Sur del Gran Buenos Aires… depende de nosotros, se pierde todo, menos la esperanza.
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